Guillermo

En principio no estaba previsto hacerle un retrato a él. De hecho, me encargó una sesión con su hija de dos años que, por causa del coronavirus, aún está pendiente. El caso es que quedé con él para enseñarle mi trabajo y, al ver otros retratos míos, me dijo: «yo quiero uno de esos»…

Pocos días después me citó en su casa, montamos el estudio en su salón (vacío para la ocasón) y nos pusimos manos a la obra…

La sorpresa fue mayúscula, implicación total y absoluta predisposición con el fotógrafo, lo cual es patente en las fotografías. Ya terminando la sesión, le pedí un gorro para una última foto y me sacó lo menos veinte. No pude por menos que hacerle con los principales con un resultaso excelente.

Guillermo es un tipo que transforma ante la cámara, y además le gusta.

Un crack.

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